Capitulo III, Circulo de amigos
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-Yoi ¿eres tú? – dijo la chica mientras que volteaba. –no puedo creerlo, Yoshiko Takanawa ha regresado a la ciudad.
-Y yo no puedo creer que ahora estés en el piso 22, a quien mataste para lograrlo. – dijo Yoshiko mientras abrazaba a esta vieja conocida.
-Desde que te fuiste a Berlín tenía que hacer algo en tu ausencia ¿no?
-Con tal que no me quites mi puesto de trabajo, todo bien – Decía Yoshiko mientras le daba unas palmaditas en su hombro derecho a Dariya.
Dariya era una de esas jóvenes japonesas que dividían su tiempo a la mitad, era secretaria en el área de recursos humanos y por su formación era muy exitosa aunque sea como secretaria. Tenía la piel muy blanca y su cabello era de un color miel muy oscuro. Dariya y Yoshiko se habían conocido el primer día de trabajo, sorpresivamente Dariya era la secretaria de Yoshiko y esta relación avanzó hasta convertirse en una amistad.
-Felicidades por tu gran ascenso, veo que no te has quedado en los laureles – decía Dariya con un tono burlón
-Gracias Dariya, empezaré la semana que viene por los momentos solo vine a saludar – dijo Yoshiko mientras tomaba otra vez su equipaje.
-Ni modo amiga, nos vemos el fin de semana.
-Nos vemos Dariya – dijo Yoshiko mientras abrazaba a su amiga muy afectuosamente.
Yoshiko salió del edificio con la cara un poco sorprendida, hoy el día a pesar de todo le había salido todo muy bien, un ascenso, el rencuentro con su amiga, todo le iba saliendo totalmente maravilloso. Al llegar a la recepción, encontró a la misma chica antipática sentada y respondiendo los teléfonos, Yoshiko solo volteó y salió en dirección hacia la calle.

El sonido de una corneta que se confundía entre el bullicio de la ciudad hizo que Yoshiko se impulsara a regresar a la realidad viendo al frente un carro muy familiar. Allí frente a ella se encontraba un mercedes blanco que apenas ella podía reconocer, la puerta del carro se abrió y allí se encontraba un hombre de tez blanca, alto y algo sobrio, su cabello negro caía por su rostro y contrastaba totalmente por el color nuez de sus ojos. La verdad, Yoshiko aun no sabia quien era hasta que el sujeto exclamó ¡Yoshiko!
Yoshiko solo quedó allí parada en la acera mientras que la gente iba y venia a su alrededor y ella solo buscaba en su memoria esa voz que sabia que la conocía y de repente como un rayo expresó - ¡Jiro!, ¿eres tu?
-Yoshiko, te estaba esperando, entra al auto – decía mientras le daba algunas palmaditas al asiento del pasajero.
- Tanto tiempo Jiro – Decía Yoshiko mientras saludaba con un afectuoso beso en la mejilla.
El carro avanzo por las avenidas intransitables pero eficientes de Tokio, tan solo el stress de la calle se podía cortar con un cuchillo pero esto no afectaba a ninguno de los dos, ni a Jiro ni a su querido amor.
-¿Cómo supiste de mi llegada? – decía Yoshiko mientras se acomodaba muy plácidamente en el asiento de cuero beige.
-Sencillamente lo intuye, pero las docenas de E-mails que recibí de tu parte la semana pasada no tuvieron nada que ver – decía Jiro con las manos sobre el volante mientras veía muy afectuosamente a Yoshiko.
Jiro observaba lo mucho que había cambiado Yoshiko al estar tanto tiempo en el exterior. Vestía ahora con la moda occidental, unos zapatos Prada color chocolate le cubrían los pies y el verano en Berlín le dio un rubor muy natural a su piel que Jiro sencillamente no podía resistir.
Yoshiko estaba viendo por la ventana muy pensativamente, un enorme silencio incomodo invadió el carro sorpresivamente. Yoshiko de repente sintió esa sensación de cosquilleo que se tiene cuando uno se encuentra nervioso. La ansiedad crecía a medida que empezaba a reconocer el paisaje urbano cerca de su edificio.
-Yoshiko, ¿Sucede algo?, no te veo muy entusiasmada por llegar a casa. ¿Pasó algo en Berlín que merezca mi atención?, ¿Es acaso que tienes un novio en Europa y no me lo quieres decir?
-No sucede nada Jiro, es que estoy algo deseosa de llegar a mi apartamento, podría ser el hecho que no había tocado Japón en mucho tiempo y aun no lo puedo asimilar.
-Naturalmente cariño, es algo difícil los primeros días, pero pasará muy calmadamente. – Decía Jiro mientras colocaba su mano sobre la pierna de Yoshiko – Yo haré que no te sientas sola, estaré contigo siempre que creas necesario.
Yoshiko sonrió pero aun en su cabeza sentía que algo no iba a ir muy bien, un dolor de cabeza pasajero fue la respuesta de la jovencilla, tal vez causado por el cambio horario, ella no lo sabia pero al levantar la vista y sentir como el carro se detenía pudo ver como se erigía de la nada su edificio. El edificio donde contenía más que sus cosas si no la mayor parte de su vida.
El edificio no era muy alto, era de color gris como casi todos los edificios del área era el mas pequeño de los alrededores. Ella salió del carro contemplando el viejo enladrillado del edificio como si nunca lo hubiese visto en toda su vida mientras que Jiro tomaba la maleta de color nuez de Yoshiko.
El ascensor se demoró un poco en llegar a planta baja así que mientras esperaban hablaron un poco de cada cosa, costumbres alemanas, el tiempo, anécdotas y otras cosas.
El ascensor se abrió y ambos entraron, Yoshiko aunque estaba cansada se sentía contenta y algo eufórica, su nuevo ascenso laboral y los rencuentros con sus amigos la habían contentado mucho aunque había sido un largo día para ella y apenas eran las 3 de la tarde.
Jiro se acercaba poco a poco mientras el ascensor subía al piso 6, un abrazo muy romántico se dieron los enamorados al mismo tiempo que Yoshiko percibía el perfume de la chaqueta de Jiro.
- Te extrañé demasiado, no quiero que te me vuelvas a ir – decía Jiro al oído de su enamorada.
- Jiro te extrañe cada minuto de mi vida. –
Y al terminar esta oración sus labios se juntaron dándose un beso muy tierno que fue interrumpido por el sonido del timbre del elevador.
Jiro buscaba las llaves en su bolsillo y su acompañante solo observaba el adorable tono color crema que tenia el pasillo. Jiro introdujo la llave en la cerradura y dándole un par de vueltas a la llave le dijo, Cierra los ojos te tengo una sorpresa – Jiro solo sonreía maliciosamente.
Yoshiko asintió mientras sonreía dulcemente, ella sencillamente se tapó los ojos con sus delicadas manos y caminando a ciegas guiándose por el brazo de Jiro caminó hasta la sala.











silvina dijo
Un dia de revoluciones para Yoshiko con tantas emosiones juntas, me gusto este encuentro con Jiro tendran un encuentro intimo? ...mmmmmm no lo creo aunque me gustaria... Besos
9 Junio 2007 | 03:06 AM