Capitulo III, Circulo de amigos, Ultima Parte
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Jiro limpió a Yoshiko muy suavemente mientras esta se dejaba con toda la amabilidad del mundo, de repente las Cadencias de L’Elisir D’Amore de Donizeti empezaron a envolver la habitación. Jiro miró los ojos hermosos ojos negros de Yoshiko y un pequeño roce de labios sucedió al instante. Yoshiko cerró muy lentamente sus ojos y se dejó caer sobre el mullido sofá de la estancia. Jiro tan solo tomó su brazo y de repente la llevó hacia su pecho plantándole un apasionado beso en sus virginales labios que no habían sido tocados por otra persona en mucho tiempo.

Nadie la había besado de esa manera en mucho tiempo, su hábil lengua recorrió solo por unos instantes el interior de su boca hasta que Yoshiko finalizó la experiencia del beso. Yoshiko se sentía acalorada, su libido se sentía mucho más alto de lo común algo muy extraño en Yoshiko ya que ella siempre había tenido un apetito sexual muy dormido. En cuestión de segundos Yoshiko se encontraba encima de su amado, el brassiere de algodón negro que vestía ella cayó muy salvajemente hacia el piso de parquette del apartamento dejando notar sus pechos, sus pequeños pero suaves senos tenían la suavidad de los pétalos de una blanca rosa. Yoshiko se sentía algo apenada, nunca fue tan abierta ni siquiera con Jiro pero en esta oportunidad la vergüenza fue desplazada por la pasión y la lujuria que sentía en ese momento. Las prendas progresivamente caían al suelo en torno al sofá y en cuestión de minutos los dos estaban desnudos acariciándose y besándose aun en el sofá de terciopelo marrón. Los besos cada vez se hacían mas intensos, mas calidos podría decirse, sus cuerpos se movían rítmicamente mientras que ambos podían oír las Arias de Donizeti al fondo causando que continuamente los dos se excitaran aun mas hasta que el canto final de Adina se confundió con los gemidos y jadeos de esta joven pareja ocasionando entre ellos un explosivo orgasmo que les hicieron acordarse lo mucho que se querían. La grabación de los aplausos hizo que Yoshiko se sintiera por un momento como que si había terminado de acabar una escena en el teatro y salía a recibir los aplausos que el público le otorgaba. Jiro tan solo la cargó en sus brazos, la llevó en sus brazos y mientras la veía a los ojos tan solo la llevaba a la habitación, sin duda alguna esta experiencia se iba a repetir y Yoshiko estaba preparada para recibir el mismo cariño que ella ya le había dado a Jiro.











eltioantonio dijo
Una escena muy estudiada, Ojalá que Jiro, no sea como el protagonista de la ópera, en la que su valor, solo dependía de la herencia que acaba de recibir y de la que no tenía conocimiento. Más no era amor, sino solo un interes, he allí a "Una Furtiva Lagrima"
Saludos amigos
30 Junio 2007 | 08:03 PM